Pagina diseñada por:
Page designed by:
Marco Gómez

Fabiola Duarte Gómez

Maestro Reiki Enseñante

Información | Hipnosis | Reiki | CIH | Cursos & Seminarios | Chakras | Piedras y Gemas | Preguntas | Productos
REIKI


HISTORIA DEL REIKI

 

Mikao Usui era el decano de una pequeña Universidad cristiana de Kyoto, Japón. Un día, algunos de sus alumnos, le preguntaron si creía en la traducción literal de la Biblia, y en concreto si creía en los milagros de curación que realizó Jesucristo. Su respuesta fue afirmativa. La siguiente pregunta le desconcertó ya que le plantearon que si Jesucristo había afirmado que: "Actuarás como yo he actuado, e incluso lograrás mayores prodigios" como podía ser que no hubiera habido más sanadores en el mundo.

A continuación le pidieron que les enseñara los métodos que Jesucristo había empleado para curar. Por honor, tal como le dictaban las normas de comportamiento japones tradicionales, se vio obligado a renunciar como decano debido a que no supo proporcionarles respuestas. Determinado a dar con la resolución a este enigma, según algunas versiones de su biografía, se desplazó en primer lugar a EE.UU. para iniciar sus investigaciones al respecto. Como era misionero y ministro cristiano, estudió en la Universidad de Chicago. Durante los siete años que dedicó al estudio intentó comprender por las Sagradas Escrituras como Jesucristo logró obrar milagros y transformaciones. Durante este tiempo, se doctoró en teología pero no dio con las revelaciones que perseguía.

Viajó a la región Norte de la India y al Tibet, debido a que se sospechaba que Jesucristo había estudiado allí. Aprendió el sanscrito, la antigua lengua sagrada de los hindúes. Estudió los Sutras del Loto Tibetano y tuvo la sensación de haber encontrado respuestas intelectuales al misterio de las curaciones de Jesucristo, aunque no la facultad para ello.

El doctor Usui regresó al Japón y comenzó a estudiar al Buda. Se dio cuenta de que él había realizado los mismos milagros que Jesús. También que el Buda había curado enfermos y tenía un gran control sobre la energía, debido a que canalizaba el poder de Dios del Universo. El doctor Usui comenzó a consultar a las diferentes sectas budistas en relación a la capacidad de obrar milagros que Buda llevó a cabo: ¿podían realmente curar el cuerpo? Los budistas respondieron que no creían que la curación del cuerpo y la de el alma se encontraran siempre directamente relacionada. Concentraban la energía en el alma y confiaban la curación del cuerpo a los especialistas en las artes curativas. Sostenían que el cuerpo y el alma se encontraban separados, y que era el alma la que necesitaba sanación.

El viaje del doctor Usui le condujo finalmente a un monasterio zen. Planteó al monje superior la misma pregunta: "¿Sabe como curar el cuerpo?" A lo que el monje le replicó: "Ya no." Esta respuesta dejó perplejo al doctor Usui, que no pudo menos que preguntar: "¿Qué quiere decir con que ya no sabe?" El monje le explicó que habían puesto tanto énfasis en la curación del alma que habían olvidado por completo el cuerpo; así mismo, hizo hincapié en que lo que había sido posible anteriormente podría lograrse de nuevo. El doctor Usui se sintió tan complacido por el entusiasmo del monje que le pidió que le ayudara en su intento de redescubrir como curar el cuerpo. Fue admitido en el monasterio zen de Tokio y comenzó a estudiar bajo la tutela del monje zen.

Durante los años que pasó en el monasterio, leyó los Sutras, las escrituras y enseñanzas de Buda, pero siguió sin encontrar una respuesta. El monje le instaba a meditar y encontrar la respuesta dentro de sí mismo. La meditación le sugirió que aprendiera chino. Fue durante esta época de estudio cuando comenzó a descubrir lo que suponía era el secreto de la capacidad de curación. Dio con lo que creyó era la clave que le permitiría abrirse camino hacia la curación de la forma en que Jesucristo y Buda la practicaban. El doctor Usui se dirigió al monje para compartir sus hallazgos con él y buscar orientación. Gracias a la meditación, a él y al monje, se les reveló que el doctor Usui debía ir a una montaña sagrada próxima a Kioto, llamada Kuri Yama. Durante su estancia en la montaña, debía ayunar y meditar por espacio de veintiún días. De esta forma, recibiría la iluminación y la claridad espiritual necesarias para desentrañar el misterio.

El doctor Usui peregrinó de Tokio a Kuri Yama con unas pocas pertenencias. En la cima de la montaña, encontró un lugar orientado hacia el este. Cada mañana se levantaba antes del amanecer y tiraba una de las veintiuna piedrecitas que había colocado en frente de su lugar de meditación. Cada día meditaba y observaba un ayuno estricto. Cuando despertó al 21 día no pudo ni ver sus manos frente a su rostro. Era como luna nueva, todo muy oscuro, encontró el camino hasta el lugar de meditación y recogió la ultima piedra. Antes de tirarla por la ladera de la montaña, rezó pidiendo a Dios que le mostrara una confirmación de sus descubrimientos y que lo iluminara a fin de saber como debía utilizarlos. Al tirar la piedra por la ladera de la montaña, apareció una luz a lo lejos al este. A medida que se le iba aproximando, la luz se tornaba cada vez más deslumbrante.

En ese momento fue presa del miedo y quiso huir. Sin embargo, oyó una voz interior que le decía: " Has estado buscando durante veintiún días. Has estado ayunando y meditando durante veintiún días. Has estado rezando para recibir una iluminación y confirmación, y )ahora quieres huir?" Y, de este modo, el doctor Usui sosegó su intelecto y se dijo para sí: "No, su la luz va dirigida a mí, aceptaré la iluminación". La luz se volvió cegadora y atravesó los cielos para iluminar su tercer ojo. El doctor Usui creyó que había muerto y que había llegado al cielo, ya que nunca se había encontrado en un estado tan eufórico. Todo su campo de visión se hallaba ocupado por un arco iris de colores. Burbujas de oro, blanco, azul y violeta emergían de este arco iris. Cada burbuja contenía caracteres holográficos en sanscrito que había aprendido en las escrituras de las enseñanzas del budismo tibetano. Una voz dijo: "Estas son las claves de la curación. Aprendelas, no las olvides y no permitas que se pierdan." El doctor Usui vio y escuchó hasta que se oyó a si mismo proclamando en su propia mente: "Las he retenido, no las olvidaré y no permitiré que se pierdan". En ese momento se despertó y descubrió que todavía se encontraba en la Tierra. Inmediatamente puso en orden sus pensamientos y sus escasas pertenencias e inició el descenso de la montaña. Estaba tan exaltado y tan lleno de energía que apenas podía aguardar llegar al monasterio para relatar al monje su experiencia. Era el primer milagro de la mañana.

El segundo milagro tuvo lugar cuando el doctor Usui, a toda prisa, tropezó y se lastimó el dedo gordo. Se inclinó para comprobar si sangraba mucho y aliviarse el dolor y, cuando lo hizo se dio cuenta de que tanto el dolor como la hemorragia habían cesado rápidamente. Algo había cambiado completamente en la energía de sus manos. Estaban calientes. El doctor Usui curó su herida y prosiguió viaje montaña abajo. Cuando se le despertó el apetito, se detuvo ante una casa que servía comida a los viajeros. Pidió arroz frío y té frío. Al cabo de unos minutos, una muchacha con una venda en torno a la cabeza y la mejilla sirvió al doctor. Le preguntó que le sucedía, a lo que la chica le contestó que tenía dolor de muelas. Alentado por su reciente curación, se ofreció para curarla. La muchacha sufría mucho y aceptó encantada. El doctor Usui puso las manos sobre la mejilla y la cabeza de ella y, al cabo de unos minutos, el dolor y la inflamación comenzaron a remitir. Cuando el doctor Usui acabó de comer, fue a pagar al posadero pero éste le replicó: "Gracias, señor Monje, pero no puedo aceptar su dinero. Le ha prestado un servicio a mi hija que no podría pagarle. Por favor acepte la comida a cambio de los servicios de curación prestado". EL doctor Usui acepto la comida a cambio de sus servicios como instrumento de curación. El tercer milagro se había producido. El cuarto milagro ocurrió cuando el doctor Usui llegó a Tokio al día siguiente y se dirigió al monasterio para contarle al monje zen todo lo que había sucedido. Lo encontró sumido en grandes dolores debido a la artritis. Mientras compartía su experiencia con él, puso sus manos sobre el monje y los dolores cesaron de inmediato.

El doctor Usui pidió consejo al monje sobre lo que debía hacer con las claves y la energía curativa que había recibido. Deseaba aprender más acerca de cómo aplicarla y como desarrollarla. El monje le aconsejó de nuevo que meditara. Durante sus meditaciones, se le remitió al "reino de los mendigos" de Tokio. Este lugar se hallaba controlado por un rey que tenía a su cargo un feudo de mendigos. El doctor Usui fue a visitar al rey de los mendigos y le preguntó si podía trabajar con los enfermos y los afligidos. El rey le admitió, pero dudó que pudiera tener éxito. El doctor Usui demostró una gran disciplina y dedicación. Durante siete años transmitió energía Reiki. Trabajó con jóvenes y con ancianos. Obtuvo resultados extraordinarios durante esa época.

Ejerciendo la práctica el doctor Usui se dio cuenta de la importancia del intercambio de energía. Las personas necesitan dar algo a cambio de lo que recibían, de ese modo la vida no carecería de valor. Los maestros que se aparecieron en Kuri Yama. Le dotaron de elementos muy importantes: la curación del alma y la comprensión de la responsabilidad de la persona receptora en el conjunto del proceso de curación.

El doctor Usui comprendió entonces que había estado procediendo justo de forma contraria a como habían actuado los budistas, al concentrarse en la cura del cuerpo y no del alma. Al "regalar" la curación, lo que había logrado era "imprimir" con mas fuerza en aquellas personas la pauta de mendigo. Además descubrió que al querer corregir su

Los Cinco Principios Espirituales del Reiki suscitaron cambios sustanciales en los trabajos posteriores del doctor. Se dio cuenta de que había estado tratando a las personas sin requerirles que asumieran parte de la responsabilidad en el proceso y que no había habido intercambio de energía por los servicios que prestaba a los demás. Las nuevas enseñanzas exigían que los conceptos espirituales fueran integrados junto con el aspecto físico de la energía Reiki. El doctor Usui se percató de que la experimentación de los Principios Espirituales producia cambios en su propia vida y en la curación que aplicaba a los demás. Observó cómo su campo áurico radiaba los Principios al campo etérico del receptor, alterando su conciencia y afectando al mismo tiempo la curación que estaba teniendo lugar. También comprendió que, a medida que el instrumento Reiki iba creciendo, gracias a la aplicación diaria de los Principios Espirituales, la esencia se iba manifestando a todos los niveles de la vida de la persona. El modo en que actuaba, reaccionaba, comprendía y daba consejos a sí mismo y los demás cambió, del "Poder del Yo" del hombre a la voluntad divina de la conciencia "YO SOY" de Dios.

Usui descubrió dos factores muy importantes: que la persona debía pedir el tratamiento y segundo, que debía tener lugar un intercambio de energía por el tiempo que el conductor dedicaba a sus servicios (no es justo hacer sentir a nadie en deuda por servicios prestados). Al intercambiar energía la persona paga su deuda. El Reiki procede del corazón. Sólo a través del corazón puede conocerse la plenitud de la vida. El corazón es la puerta que conduce al Amor: el amor a uno mismo, el amor a Jesucristo y el amor a Dios dentro de nosotros y la efusión del amor divino hacia la creación de Dios.

El doctor Usui prosiguió enseñando Reiki a lo largo de las islas de Japón hasta su muerte alrededor de 1926. Entre 1900 y 1926 formó a dieciséis discípulos suyos, que se convirtieron en maestros. Uno fue el doctor Chujiro Hayashi, a quien pidió que velara porque se preservaran las enseñanzas que le había trasmitido. Este a su vez entre otros, formó a dos mujeres a fin de que pudieran sobrevivir la guerra. Una de ellas fue Hawayo Takata a quien nombró como sucesora.

Hawayo Takata volvió a Hawaii como maestra de Reiki, y dio a conocer al mundo occidental el regalo de Reiki. Formó como maestro Reiki a su nieta Lei Furumoto y en 1983 se fundó La Alianza de Reiki y se reconoció a Lei Furumoto como el gran maestro Reiki con la linea espiritual directa de Mikao Usui, Chujiro Hayashi y Hawayo Takata.

Hoy existen miles de maestros de Reiki en todo el mundo. Un gran numero ha ampliado el método Reiki añadiendo su propia área de especialización a la técnica básica. Aspiran enriquecer la formación técnica del alumno incluyendo otras enseñanzas metafísicas, esotéricas, espirituales y holísticas. Recordemos que la curación se beneficia de los infinitos recursos de Dios.

El propósito de las enseñanzas del doctor Usui es que la salud comienza cuando la vertiente espiritual del hombre es despertada al amor incondicional de Dios. Esta persona asume entonces toda la responsabilidad de sus acciones en la vida y se encuentra capacitada para llevar a cabo su propia curación.

 

Regresa a Reiki


Como comunicarse conmigo: fadugo@hotmail.com

¿Qué es Hipnoterapia? | ¿Qué es Reiki? | Contáctanos | Inicio